Ansiolíticos, tomamos demasiados
El 2,5% de los españoles lo consume de forma regular y al menos un 15% de forma esporádica. Su mal uso puede provocar graves efectos.
Los médicos llaman la atención sobre el excesivo consumo de ansiolíticos entre la población española. Se estima que el 2,5% de ciudadanos los consume de forma regular y por lo menos un 15% de manera esporádica.El consumo de benzodiacepinas (tranquilizantes y ansiolíticos) en España aumenta cada año en un 7% aunque últimamente parece haberse frenado ese incremento.
A la hora de buscar los porqués hay claves sociológicas que nos dan la respuesta: una sociedad de bienestar con escasa tolerancia al fracaso, una actividad laboral cada vez más exigente e insegura, la falta de apoyos familiares y redes sociales (vecinos, amigos…), las dificultades de convivencia y comunicación en el seno de las familias, la soledad…
Las mujeres consumen más
Siete de cada diez consumidores de estos psicofármacos son mujeres. De todos modos, los psiquiatras suelen comentar que la estadística puede estar distorsionada y los varones no ocupan el lugar que les correspondería porque muchos de ellos utilizan el alcohol como ansiolítico.
El problema grave de estas sustancias, indicadas para casos de crisis agudas de ansiedad o como “hipnótico de urgencia” es su uso prolongado, ya que además de crear dependencia puede tener efectos secundarios serios y graves.
También plantea problemas a la hora de retirar el fármaco, que debe hacerse de forma paulatina. Si se interrumpe su consumo de manera brusca pueden provocar problemas y malestar al paciente propios de un “síndrome de abstinencia”, como dolor de cabeza o nerviosismo, que inducen al afectado a seguir tomando la medicación.
Sólo para un periodo corto de tiempo
Ya en el año 2000, la Agencia Española del Medicamento señaló que su indicación terapéutica era para casos de “ansiedad aguda”, un trastorno intenso que limita la actividad del paciente o le somete a una situación de estrés importante. Para esos casos, la duración del tratamiento no debe superar las ocho o doce semanas, incluyendo el periodo de retirada gradual del medicamento. Los psiquiatras han detectado que el empleo medio de estas sustancias es de ocho años.
Principales riesgos
Para el catedrático Julio Bobes, los problemas que produce la adicción a las benzodiacepinas son muy serios. Además de interferir en la memoria y los procesos cognitivos, altera la capacidad de trabajo y atención. Su consumo aumenta la siniestralidad vial y laboral.
El gran público da a este tipo de fármacos una utilidad que no tienen; por ejemplo, no son eficaces frente a la depresión. Tienen un riesgo de dependencia claro con mucha frecuencia pueden producir una sedación excesiva y una bajada de tono.
Almohada química
Demasiadas personas utilizan los ansiolíticos como “almohada química”. En casos de prescripción para dormir, se recomienda que no se sobrepasen las ocho semanas incluyendo el período de retirada del fármaco. Sin embargo, se cometen muchos abusos. La persona mayor, que por la edad tiene un sueño fragmentado, recurre con frecuencia a estas sustancias. Es verdad que con ellas duerme más; pero no mejor. Las pastillas terminan convirtiéndose así en una auténtica almohada química con riesgo claro de adicción y de dependencia.
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