¿Hay nueva burbuja a la vista?
La valoración de Facebook y de otras empresas de Internet crece como la espuma. Toca invertir pues en el sector, como mandan los cánones del capitalismo. Pero la expectativa de ganancias tan abultadas hace sospechar a algunos de una burbuja 2.0.
El éxito de las redes sociales es incuestionable, pero su modelo de negocio aún no ha pasado la prueba del algodón. Por eso a algunos les extraña la fiebre inversora en los últimos meses sobre las firmas más emblemáticas del sector.El ejemplo de Facebook, que ha recibido recientemente una inyección de 500.000 millones de dólares en una operación del banco Goldman Sach y el grupo Digital Sky Technologies, solo se entiende, según algunos expertos, con un objetivo especulativo de por medio: aumentar su valoración de cara a una próxima salida a Bolsa, y coger la mejor posición para beneficiarse de los márgenes de su cotización.
El fantasma de las 'puntocom'
Esto explicaría, igualmente, los cientos de millones depositados en los últimos meses en Twitter, Groupon, LindkedIn o Zynga, y que podrían acabar evaporándose, como ocurrió con los 2,1 billones que desaparecieron a finales de los noventa durante la crisis de las 'puntocom', la primera burbuja tecnológica.
La de las redes sociales, de existir, sería la segunda. Y sobre la misma, los expertos especulan tanto alrededor de la mesa como en los mercados. Estos son los argumentos:
LOS PRECIOS ESTÁN HINCHADOS
Ofertas millonarias sospechosas. Sin saber aún cómo muchas de estas empresas harán caja en el futuro, reciben un respaldo millonario. En las dos primeras semanas de 2011, se firmaron 35 operaciones de inversión en el sector por valor de 1.250 millones de dólares. La estrategia parece clara: poder 'jugar' con ellas dentro de poco en bolsa.
Futuro sobrevalorado. Por sus perspectivas de negocio, se dice que Facebook vale 50.000 millones de dólares, el doble que Repsol y más que Boeing y Nokia. Se manejan precios muy altos también para la red social Twitter (4.100 millones) o la profesional LinkedIn (2.200), o para la web de descuentos Groupon (4.700). Pero decenas de 'puntocom' bien valoradas en los noventa se cayeron con todo el equipo en menos de un año.
Relación facturación-valoración. Según el académico Jeremy Siegel, si la valoración de una empresa supera 16 veces sus ingresos o facturación, existe un sobreprecio. La facturación de Facebook en 2009 fue de 360 millones de dólares, mientras que su valoración actual es 500.000 millones. Facebook vale, por tanto, 25 veces más. Google, sin embargo, solo nueve veces sus ingresos, por lo que estaría infravalorada.
Hay sed de ganancias. El sector de la tecnología se ha defendido bien en la crisis financiera, y existe la tentación de apostar a ciegas por él. Además, la última década ha dejado a los brókers menos ganancias de las esperadas, y no es descabellado pensar que estén azuzando estos los valores para tenerlos a punto cuando desembarquen en Wall Street.
VALEN LO QUE SE MERECEN
Internet es un merado maduro. Desde la crisis de las 'puntocom', Internet vive un proceso de internacionalización. Aparte, la revolución de la web 2.0 no tiene marcha atrás: todas las empresas sin excepción tienen en su agenda la comunicación bidireccional con los clientes que ésta permite. Se trata del nuevo marketing.
Las 'starups' significan expectativas. Para algunos expertos, forma parte de un proceso natural que las redes sociales estén sobrevaloradas, al ser nuevos negocios. Algo que no afecta a los grandes del sector, como Google, Microsoft, Intel o Apple, la segunda compañía con mayor capitalización bursátil -305.000 millones- por detrás de Exxon Mobile.
Sobran las cifras, son caballos ganadores. Proyectos como Facebook o Groupon, en opinión de algunos analistas, son tan genuinamente originales que los inversores confían en ellos pese a carecer de sus cifras de negocio. O si no, que se lo digan a Bill Gates, que compró en 2007 un 1,6% de Facebook y ha multiplicado por cuatro su valor; o al cantante Bono, que posee una participación similar.
La crisis llama a la prudencia. Con la experiencia de unos años de vacas flacas, los analistas confían en que los movimientos de los inversores sobre estas firmas estén medidos, y que el dinero que les insuflan vaya acompañado de argumentos. Aparte, mencionan, algunos vivieron en carne propia la crisis de las 'puntocom'.
Sin ánimo de 'especular' sobre el futuro de las empresas de Internet, lo cierto es que se trata de un sector muy dinámico, que convive con las modas, y donde más de una firma ha pasado del cielo al infierno en cuestión de días. Y además hay que tener en cuenta que el hombre es el animal que tropieza dos veces en la misma piedra (lo que incluye las burbujas financieras). Así que cualquier cosa puede pasar.
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